dilluns, 8 de juliol de 2013

¿Y esto para qué me sirve? Or the flipped answer.




No puedo ni recordar cuántas veces me han hecho esta pregunta, lo que sí recuerdo es la mutación que ha ido sufriendo mi reacción ante la misma.
en un principio me indignaba y contestaba con un 'te sirve para aprobar la asignatura', pero esto me dejaba muy intranquilo y con la sensación de no haber satisfecho a un cliente, porque no olvido que mi trabajo como docente va dirigido a que mi alumnado sea cada vez más competente. Así que me puse a componer un ideario justificativo de para qué sirve cada uno de los contenidos de mi especialidad. Yo lo tengo bastante fácil porque la Tecnología es de aplicación directa, cotidiana y necesaria, y aunque se vale de mecanismos de elevada abstracción en sus intríngulis, en la práctica la usabilidad de sus productos y servicios es enormemente concreta y cercana.
Así que durante largo tiempo, al presentarse la pregunta de marras, automáticamente brotaba de mis labios el discurso justificativo, que si bien no acababa de convencer, al menos parece que persuadía de volver a preguntar. Pero eso tampoco me dejaba satisfecho.

Hasta que un día, por casualidad se me ocurrió darle la vuelta a la pregunta. Cuando alguien preguntó ¿Y esto para que sirve? Le contesté: ¿Y tú?¿Para qué sirves?¿Qué valor aportas a la sociedad?¿Qué sabes hacer que merezca reconocimiento o un sueldo?¿En que eres útil?
Ni que decir tiene que se hizo el silencio y la sopresa apareció en sus faces.
Acto seguido argumenté lo siguiente:
"cada uno de nosotros es como un smartphone, cuando tenemos la caja en las manos no podemos esperar a abrirla, poner la SIM y conectarlo. Empezamos a toquetear aquí y allá, probando las app que vienen de serie, pero enseguida echamos de menos algunas funciones y nos metemos en el market para obtenerlas. De eso se trata el aprendizaje, cada contenido, metodología, práctica, relación… es una app, la incorporamos en nuestro sistema y nos hace más útiles, nos permiten avanzar y poder optar a apps más complejas, ver el mundo de otro modo y empezar a entender lo que vemos y lo que no.
Puede que instalemos alguna app por probar pero que no nos sea inmediatamente útil, pero también puede que más adelante el disponer de esa app y haberla usado nos facilite la resolución de algún problema que sin ella nos resultaría inabordable.
También es posible, por no decir 'casi' seguro, que acabemos olvidando alguna app, incluso de las que nos costaron más esfuerzo, pero como no sabemos cuáles usará u olvidará cada persona hay que ofrecer un ámplio repertorio a todo el mundo para garantizar que a nadie le falte lo fundamental.”

Y es que esta sociedad en la que nos hemos metido, o dejado meter, prima el utilitarismo inmediato a la planificación reposada para conseguir objetivos más complejos y completos.

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